Hantavirus en el norte de Salta

¿Existe la posibilidad de un brote epidémico de Hantavirus en el norte de la provincia de Salta?

No todas las personas que siguen el trabajo de ENASHU están familiarizadas con algunos términos comenzaremos mencionando el significado de epidemiología y de brote epidémico.

 

La epidemiología es una disciplina científica en el área de la medicina que estudia la distribución, frecuencia y factores determinantes de las enfermedades existentes en poblaciones humanas definidas.

 

Un brote epidémico es una categorización usada en la epidemiología para referirse a la aparición repentina de una enfermedad debida a una infección en un lugar determinado. En este caso la infección a la que hacemos referencia es el Hantavirus y el lugar es el norte de la provincia de Salta (Argentina) específicamente en los parajes ubicados a la vera del río Tarija, límite natural entre Argentina y el Estado Plurinacional de Bolivia, jurisdicción del municipio de Gral. Mosconi, Depto. de Gral. San Martín. En este lugar habitan unas 350 familias criollas y de la comunidad Ava Guaraní Tape Iguapegui.

 

En el mes de septiembre de 2022 realizamos un operativo sanitario en esta zona por lo cual tenemos un mínimo conocimiento del terreno y de la población del lugar, haciendo base el la Escuela Fronteriza de Media Luna, gracias a la hospitalidad de su Directora Erica Gómez.

 

Más allá de lo que vimos recorriendo los parajes / comunidades de Aujón, Baule, Media Luna, Volcán, Trementinal, San Telmo, Algarrobito y Porcelana; lo verdaderamente revelador fue el haber pasado las noches en Finca Media Luna junto a un grupo de personas que hacen Patria y docencia de alto nivel en medio de la nada. En el silencio de la noche y haciendo la sobremesa acostumbrada en los operativos donde intercambiamos sensaciones de lo que cada integrante del equipo vivió en las largas jornadas de trabajo nos sorprendieron tres situaciones que solo mencionaremos y luego iremos a lo que planteamos en esta nota.

 

La primera fue escuchar ráfagas de disparos de armas de fuego de gran calibre y les podemos asegurar que por la cantidad nadie estaba cazando. La segunda fue ver una enorme cantidad de murciélagos que volaban en las galerías de la escuela y nos pasaban a muy pocos centímetros. Y la tercera que se relaciona con esta nota fue ver saliendo de la precaria cocina que tiene la escuela y deambulando por el comedor donde estábamos gran cantidad de roedores cuya particularidad eran su pequeño tamaño y su cola larga.

 

El Hantavirus, según la Organización Mundial de la Salud, es una enfermedad zoonótica emergente transmitida por roedores, incluidos ratones y ratas. Se caracteriza por presentar síntomas de fiebre, mialgia y afecciones gastrointestinales, seguidas de un inicio repentino de dificultad respiratoria y el descenso de la presión arterial. Su agente causal pertenece al género Hantavirus, familia Bunyaviridae, y su nombre proviene del río Hantaan, en el sur de Corea, cerca del cual se aisló originalmente en 1978 el miembro prototípico, el virus Hantaan. La trasmisión se produce por la inhalación de partículas provenientes de saliva o excreciones fecales u orina de ciertos roedores, especialmente los ratones colilargos (Oligoryzomys longicaudatus). Sin embargo, ciertas variantes genéticas del tipo Andes del Hantavirus pueden producir transmisión interhumana, que es lo que se asume que sucedió en Epuyén (Provincia de Chubut, Argentina) y costó la vida de 10 personas relacionadas a fines del año 2018.

 

¿Qué nos lleva a decir que puede ocurrir un brote epidémico de Hantavirus en esta zona? La respuesta es simple, parece el escenario perfecto para transformarse en una verdadera pesadilla y los invitamos a que juntos evaluemos las condiciones que favorecerían un brote epidémico de Hantavirus y la razón por la cual existe la necesidad de diseñar e implementar mecanismos que puedan intervenir en las causas probables, modificándolas o eliminándolas de forma tal que no se concrete o se presenten con efectos atenuados.

 

¿Se han encontrado casos de Hantavirus en esta zona anteriormente? La respuesta es “si”, Rosa Caridad Brandan, tenía 34 años y era coordinadora del secundario de la escuela fronteriza de El Trementinal y falleció por esta enfermedad de en 2018. ¿Es el único caso? No lo podemos saber porque esta zona carece de Salud Pública, solo funcionan magros puestos sanitarios a cargo de dos enfermeros que hacen maravillas con casi nada y las visitas médicas por parte de la provincia son a veces cada tres meses, sin tener una explicación por parte de las autoridades sanitarias locales de Aguas Blancas, de quien dependen los dos profesionales del lugar. ¿Qué queremos decir con esto? Que las causas de cualquier enfermedad o fallecimiento de las personas de ese lugar son subdiagnosticadas o directamente evolucionan sin diagnóstico generando una morbi-mortalidad que podría ser disminuida si existiera voluntad política y ética de parte del Ministerio de Salud de la provincia, con la complicidad o inoperancia del Ministerio de Salud de la Nación.

 

Fuera de esta zona ¿Se han detectado casos de Hantavirus en la provincia de Salta? Si, en el área operativa sanitaria XI (San Ramón de la Nueva Orán) el Hantavirus es una patología endémica en la zona cuyos primeros casos fueron notificados en el año 1993, habiéndose confirmado casos en forma retrospectiva desde el año 1991. En la década del 90, la letalidad de la enfermedad ascendía a más del 50%. En los últimos años ha disminuido a valores que oscilan entre el 8 y el 20%, según un trabajo de investigación realizado por los médicos D. Gatica, M. Quipildor y M. Duarte; profesionales del Hospital San Vicente de Paul, Oran, Salta (Presentado en el XIX CONGRESO de la Sociedad Argentina de Infectología, año 2019).

 

Como mencionamos anteriormente, las infecciones por hantavirus se transmiten a los humanos por roedores infectados e incluso se puede dar en forma interhumana. Los reservorios naturales de la infección son ciertos roedores silvestres, que presentan una infección crónica asintomática (sin síntomas) con viremia persistente y eliminan el virus a través de la orina, saliva y excretas. Estos roedores habitan zonas rurales; sus madrigueras pueden hallarse entre arbustos, árboles, grietas o huecos que encuentren en troncos o debajo de ellos u otros objetos, aunque también pueden construir sus nidales en el suelo. ¿Tiene esta zona estas características? Si, esta zona es una porción representativa de la Selva Pedemontana de las Yungas y está a la vera del río Tarija; un lugar ideal para la reproducción del ratón de cola larga; un pequeño roedor de pelaje corto y suave, dorso café claro a amarillo ocre y vientre grisáceo, también llamado “Colilargo” dado que su cola puede medir dos veces el tamaño de su cuerpo. Este roedor es de hábitos nocturnos, aunque tiene periodos de actividad crepuscular. Es saltador, se desplaza dando saltos. Trepa a los árboles, desplazándose por el dosel del matorral y árboles de poca altura, durante la época reproductiva, lo que le permite construir nidos arbóreos u ocupar nidos de aves abandonados. Se alimenta de semillas, frutos, pequeños artrópodos, pequeños reptiles y hongos. Las hembras se reproducen a los pocos meses de edad, y pueden tener hasta tres camadas al año con cinco crías en promedio cada una.

 

No es nuestra intención sugerir una cacería del “Colilargo”, primero porque no es la intención de esta nota, pero si brindarle a las escuelas albergues de la zona una infraestructura básica para disminuir los riesgos de un brote epidémico de hantavirus o de cualquier otra infección en niños que viven en ellas; como así también establecer a través de agentes sanitarios las pautas de alarma en la población adulta de esta zona que trabaja en el campo y vive en su mayoría de los cultivos del lugar.

 

Ahora bien, en este ejercicio llamado gestión de riesgos de un brote de hantavirus o de cualquier otra enfermedad en esta zona puntual, pensemos que haríamos y no se necesita ser un experto. Tenemos una persona que comienza a tener fiebre, mialgia, problemas gastrointestinales que luego siguen con un inicio repentino de dificultad respiratoria y el descenso de la presión arterial ¿Qué hacemos? No hay médicos en la zona, ni tampoco caminos por donde llegar a un hospital; para hacerlo se debe cruzar un río en chalana a territorio boliviano y de ahí caminar hasta una ruta en dónde alguien tendría que llevar a esta persona infectada en su vehículo junto a quien lo acompaña; llegar a un hospital boliviano y rogar que lo atiendan. La otra opción es que el enfermero de la zona tenga la formación y entrenamiento adecuado (que hoy no le brinda la provincia) para relacionar estos signos y síntomas con Hantavirus, lo cual es difícil sin ningún otro método diagnóstico que la solitaria evaluación clínica en el terreno, luego de haber quizás hecho varios kilómetros en moto o caballo prestado dependiendo de la época del año por las lluvias y falta de caminos.

 

Pero sigamos con esta hipótesis, el enfermero tiene un diagnóstico presuntivo o bien tiene claro que el paciente corre peligro de vida y debe ser derivado. ¿Cómo hace?  Tiene que iniciar un largo camino de comunicaciones radiales hasta lograr que se pueda hacer una derivación vía aérea hacia un hospital o bien, como nos han contado, subir al enfermo a un vehículo (si se puede por el clima) o a un caballo o moto, llevarlo hasta el río, cruzarlo en chalana y de ahí ver la posibilidad de llegar al puente internacional de Aguas Blancas para conseguir ayuda sanitaria argentina.

 

Supongamos que esto último fue posible, el paciente enfermo tuvo contacto con al menos cinco personas: un familiar, el enfermero, el dueño de la chalana, un conductor altruista del lado boliviano y quien los recibe en Aguas Blancas … si el contagio fue producido por el subtipo Andes del virus Hanta, que provocó en el mes de noviembre de 2018 el epicentro en la ciudad de Epuyén, Chubut, estaríamos hablando de un agente causal con una alta mortalidad y que tiene variantes que pueden producir contagio de persona a persona. ¿Es probable? Si, es probable dados los movimientos migratorios de personas que viajan al sur a levantar cosechas de peras y manzanas, que luego vuelven al norte argentino viajando a veces en condiciones infrahumanas y sin ningún tipo de control sanitario.

 

Con base en todo lo que hemos planteado no es difícil asumir que de ocurrir esta situación y sin la más mínima preparación sanitaria (gestión de riesgos) abría una demora y vacilación que generaría desconcierto y caos, no solo en la población de la zona sino también en todo el circuito que recorrió esa persona infectada. Sin olvidar la repercusión que tendría en las autoridades sanitarias y la población del vecino país. ¿Qué pasaría si mientras ocurría esto, alguien más presenta signos y síntomas similares? El enfermero ya no está (trasladó al primer paciente), no hay hospital accesible, no hay caminos y como no hay gestión de estos riesgos no hay aún un sistema de respuesta para esta contingencia.

 

Claramente hacemos responsable en primera instancia al Ministerio de Salud de la provincia de Salta quien tienen en estado casi de abandono a esta área sanitaria la cual hemos y cuya situación hemos evidenciado en un informe que se le envió al Sr. ministro, Dr. Juan José Esteban Quinteros, en el mes de septiembre de 2022; donde informamos situaciones irregulares, falta de medicamentos y personas que requieren estudios diagnósticos.

 

¿Existen otros responsables de la falta de gestión de riesgos sanitarios en esta zona? Claro que sí. Hasta donde sabemos existen en el Ministerio de Salud de la Nación áreas cuyas funciones se relacionan con el control, prevención y manejo de enfermedades endemo-epidémicas, como lo es el Hantavirus. Por otro lado, el Instituto Nacional de Microbiología Dr. Malbrán, es un organismo científico técnico descentralizado dependiente del Ministerio de Salud y tiene entre sus funciones realizar la vigilancia e investigación epidemiológica y clínica de enfermedades transmisibles y no transmisibles. ¿Por qué no hacen nada y si lo hacen por qué nadie lo sabe? La verdad no lo sabemos.

 

La mención hipotética de este brote puede transpolarse a cualquier brote epidémico en esta zona, pero sirve como un claro ejemplo dado que se conoce la presencia de estos roedores infectados con Hantavirus en el área operativa XI y no se han establecido ninguna medida preventiva y o de monitoreo habitual de la presencia de este virus en los animales del lugar; lo cual permitiría  conocer  la prevalencia en los animales, y así estimar un riesgo de brotes, sino también las variantes genéticas y la posibilidad de contagio entre humanos.

 

Finalmente es imprescindible mencionar que no existe un tratamiento farmacológico específico para la infección por Hantavirus grave, solo existe el tratamiento es de sostén y generalmente estos casos requieren un área hospitalaria de cuidados críticos o terapia intensiva; que no existe en esta zona y es difícil de acceder por falta de caminos. Por otra parte, los centros de salud más cercanos (si logran llegar) no cuentan con suficiente equipamiento de alta complejidad ni, eventualmente, con la cantidad de profesionales de la salud para cubrir una demanda exponencialmente creciente, como puede ser la aparición de brote de cualquier índole.

 

Las hipótesis sobre situaciones epidemiológicas, tienen que ser parte del trabajo rutinario para que en caso de ser necesario de pueda establecer una rápida respuesta y articulación del sistema sanitario provincial y nacional para el control de endemias y la prevención de epidemias. ¿Hay voluntad política de asistir en estos casos? Pareciera que no.

 

A la fecha, 21 de noviembre de 2022, nadie se ha contactado con las autoridades ENASHU y las personas que necesitan ayuda médica en esta zona siguen esperando.