SVE - 18-03-25 - INFORME DE SITUACION

INFORME DE SITUACIÓN DEL EQUIPO DE TERRENO DE ENASHU EN LA ZONA DE SANTA VICTORIA ESTE, SALTA, ARGENTINA: COMUNIDADES AISLADAS EN SANTA VICTORIA ESTE


Fecha: 18 de marzo de 2025 - 21:00 HS


Desde el corazón del Chaco Salteño, los voluntarios de ENASHU informamos sobre la crítica situación que atraviesan las comunidades de Misión La Paz, La Estrella, Santa María, Vertientes La Costa y Larguero, en el municipio de Santa Victoria Este, Salta, Argentina. La reciente crecida del río Pilcomayo ha dejado a estas poblaciones en un estado de emergencia total. Familias enteras han quedado aisladas, con sus hogares convertidos en islas de desesperación, sin acceso a alimentos, agua potable ni atención médica. La vida, tal como la conocían, ha sido arrasada por la furia de la naturaleza y la indiferencia de quienes deberían haber prevenido esta tragedia recurrente.


La Comunidad de Misión La Paz ha sido seriamente castigada. El agua ha rodeado por completo la zona, aislando a cientos de familias. Los caminos están intransitables, la ayuda llega con cuenta gotas y las defensas de contención han cedido ante la fuerza del río. Madres desesperadas nos relatan cómo sus hijos no han casi comido en días, mientras los ancianos enfermos no pueden recibir asistencia. La desesperación es absoluta y la angustia crece con cada minuto que pasa sin recibir ayuda suficiente.


En el puesto sanitario de Misión La Paz ya no tienen medicamentos a esta hora de la noche. La poca energía eléctrica con la que cuentan depende de un generador que funciona a intervalos, ya que el combustible es escaso. Sin luz estable y sin insumos médicos, atender a los enfermos se ha convertido en una tarea desesperante.


En la Comunidad La Estrella, la situación es un reflejo del desastre. La comunidad ha sido devorada por el agua. Familias han tenido que refugiarse en arbustos que les han servido de reparo. Padres y madres tratan de mantener a sus hijos secos en medio de un lodazal interminable. La impotencia se ve en sus rostros, en sus manos agrietadas de pelear con el barro, en la mirada de los niños que ya no lloran porque entienden que aquí, el sufrimiento es parte de la vida cotidiana.


La Comunidad Santa María no solo sufre el embate del agua, sino también las consecuencias de la desidia. En las afueras de la comunidad se ha improvisado un campamento de emergencia que parece un campo de refugiados en medio de una guerra. La precariedad es absoluta. No hay baños, no hay agua potable, no hay suficiente comida. Lo que debía ser un refugio se ha convertido en un foco de contagio de enfermedades y desesperanza. Mujeres con bebés en brazos intentan cubrirse con harapos y lonas rotas. Niños descalzos caminan sobre el barro mezclado con desechos. El Ejército y la Gendarmería Argentina hacen esfuerzos sobrehumanos, pero no alcanza. Necesitan más recursos, más apoyo, más manos solidarias. Mientras tanto, el gobierno provincial sigue intentando reaccionar a un problema que ocurre casi todos los años, sin planes concretos para prevenirlo.


Las comunidades de Vertientes La Costa y Larguero permanecen aisladas. Se sabe poco sobre la magnitud del daño porque el acceso es prácticamente imposible. Sabemos que la gente allí está sin agua potable, sin alimentos y sin ningún tipo de atención sanitaria. La situación de la población en Vertientes La Costa es desesperante: el agua potable es escasa y las familias apenas tienen qué comer. Los niños presentan signos de desnutrición y los adultos intentan racionar lo poco que les queda para sobrevivir.


Acciones de ENASHU: Nuestro equipo de voluntarios se abrió paso con un bote gomón a motor de 3.3M x 1.36M a través de las aguas desbordadas para llevar ayuda humanitaria a quienes más lo necesitan. Con gran dificultad, logramos entregar alimentos, agua potable, medicamentos y kits de higiene. Sin embargo, lo que llevamos es solo un alivio temporal en medio de una crisis que exige una respuesta mucho más grande.


Hacemos un urgente llamado a las autoridades provinciales


La situación en la zona de Santa Victoria Este es desesperante y solo empeora con el paso de las horas. Cada año, la historia se repite: las lluvias llegan, el río desborda, las comunidades quedan aisladas, las enfermedades proliferan y el Estado reacciona tarde y mal. No podemos permitir que la urgencia se diluya cuando las aguas retrocedan. Es momento de exigir soluciones definitivas. Es momento de actuar más allá de la emergencia. Es momento de prevenir, para que estas familias no tengan que vivir en una pesadilla año tras año.


Desde ENASHU, hacemos un llamado urgente a las autoridades de los diferentes ministerios provinciales para que envíen la ayuda que estas miles de personas necesitan con extrema urgencia. Ninguna ONG, por más esfuerzo y compromiso que tenga, puede igualar la capacidad de reacción de un Estado provincial. Es hora de que los responsables actúen con la celeridad y responsabilidad que la situación demanda. Cada minuto que pasa sin asistencia suficiente es un minuto más de sufrimiento evitable para estas comunidades olvidadas.


Este informe ha sido elaborado por los voluntarios de ENASHU en el terreno, comprometidos con brindar asistencia y visibilizar la realidad de las comunidades afectadas.


EQUIPO DE COMUNICACIÓN DE ENASHU