LOS CENTINELAS DE LA NOCHE
ENASHU EN SANTA VICTORIA ESTE, SALTA, ARGENTINA
La oscuridad es absoluta. Solo el brillo intermitente de linternas y celulares rompe la negrura de la noche. No hay descanso, no hay sueño, solo hay vigilia.
Sobre un montículo de tierra, reforzado con bolsas de barro que parecen frágiles ante la furia de un río que no da tregua, un grupo de hombres y mujeres se turnan para vigilar. Son los centinelas de la noche, guardianes de lo poco que les queda.
El viento caliente sopla, la humedad cala hasta los huesos, pero nadie se mueve. La mirada fija en el agua, la respiración contenida ante cualquier sonido, cualquier movimiento extraño en el cauce. Si el río rompe el anillo, no habrá tiempo. Deben correr, gritar, despertar a quienes duermen con la esperanza de ver el amanecer.
Algunos murmuran oraciones, otros aprietan los puños con rabia y miedo. No es la primera vez que enfrentan esto. Cada año, la misma batalla, la misma angustia. Pero esta vez, el río parece indomable. Y ellos, apenas un puñado de valientes, armados con fe y determinación, sostienen una barrera que es mucho más que tierra y barro. Es la última frontera antes del desastre.
Y mientras ellos resisten en la oscuridad, ENASHU sigue en el terreno. Luchando codo a codo con quienes el mundo olvida, pero que esta noche, con linterna en mano, son la única defensa entre sus familias y la tragedia.
Porque nadie debería luchar solo. Porque la emergencia es ahora. Porque los centinelas de la noche no pueden ser los únicos en esta batalla.
Lic. José Antonio Boggiano
ENASHU - Asistencia Humanitaria Internacional